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Crecer cuando la región no crece

LATINOAMÉRICA 2027
Escenarios, diseño y gobierno de los incentivos comerciales

Por Federico López S. · Managing Partner, Thomas More Management Consulting

Casi todos los pronósticos coinciden: en 2027 Latinoamérica crecerá por debajo de la media mundial. El consenso de FMI, Banco Mundial, OCDE y CEPAL ubica el crecimiento global cerca del 3 % y el de la región en un rango de 2,5 % a 2,7 %. El decimal se puede discutir. El diagnóstico, no: la macro no alcanza.

Ese promedio lo arrastran, sobre todo, Brasil y México —cerca del 60 % del PIB regional—. Por encima quedan, entre otros, Venezuela, Paraguay, Argentina, Perú y buena parte de Centroamérica. El detalle no está en la barra. Está en el escenario detrás de cada país y en lo que ese escenario le hace al plan de incentivos.

Infografía sobre escenarios e incentivos comerciales en Latinoamérica 2027 por Thomas More Management Consulting

Interruptores por país — lo que el escenario le hace al plan

Venezuela
Recuperación con dualidad cambiaria o un ancla formal (dolarización / currency board). No son matices. Cambian cómo se mueve la venta. Diseñar sobre un solo camino deja el otro sin reglas. En la transición la inflación no baja de inmediato: el plan tiene que servir en los dos mundos y, sobre todo, en el paso de uno al otro.

Panamá y Centroamérica
Aquí el 2,5 % no aplica. El riesgo no es el estancamiento; es el desperdicio. Un plan rígido en un mercado que sí se mueve deja plata en la mesa. El diseño tiene que acompañar canal, nearshore y cuentas regionales. La gobernanza no puede tratar a Costa Rica, Guatemala y Panamá como el mismo tablero.

Argentina
Los interruptores son la política (año electoral) y el dólar. Si la devaluación sigue contenida y la inflación baja del 20 %, el crecimiento puede ir hacia ~3,7 %. Si las reservas no aguantan, más cerca de 2,5 %. En ambos casos hay crecimiento. Lo que no puede haber es una metodología de cuotas que no se pueda recalibrar intra-año y un diseño que no está concebido para el crecimiento.

Ecuador
Cerca del promedio, impulsado por no petroleros: consumo, agroexportación, minería. Cada cambio de plan pega ahí. Si aparece El Niño, el efecto comercial se puede mitigar solo si el plan ya contempla en el diseño el escenario.

Colombia
Crédito, fisco y clima. El consumo —en parte público— que sostuvo 2026 debe ceder paso a inversión privada. Inflación aún sobre 3 %, BanRep cerca de 12 % y un hueco fiscal exigente. El plan tiene que vender sin el respaldo amplio del crédito: cuotas flexibles, gobernanza bajo control.

Bolivia
El cambio ya ocurrió: flotación, devaluación implícita del orden del 30 % y convergencia del paralelo. Hay que separar volumen de valor, cuidar márgenes y rehacer cuotas y territorios. Cualquier meta fijada sobre 6,96 pesos quedó atrás.

Brasil
Año de resaca: Selic aún alta, menor impulso fiscal postelectoral, devaluación mínima. Los interruptores no son el tipo de cambio; son el juro + el fisco. Un plan con volumen financiado se rompe si el crédito se encarece. Hay que rediseñar tablas, medidas y forma de pago, y dejar el plan listo por si el fisco aprieta.

México
El base (~1,8 %) es bajo porque la incertidumbre con Estados Unidos y el T-MEC frena inversión. Hay exportación y consumo; no hay plantas al ritmo que se esperaba del nearshoring. Hay que estar listos para el base y para el escenario en que se despeja la relación comercial. Si no se despeja, el crecimiento incremental solo sale de un diseño de desempeño superior y de una gobernanza ágil.

El plan vigente no es neutro

Las compañías necesitan crecer. La región, en el escenario base, no lo garantiza. Por eso el plan de incentivos no es un anexo ni algo que se “deja correr” un año más. Es la palanca que convierte un 2,5 % regional en un resultado comercial distinto.

Cuando cambian el tipo de cambio, el crédito, el fisco o la inversión, cambia el diseño, el gobierno del plan, o las dos cosas. Si no se cambia, el plan que está en vigor no se queda quieto: o deja de capturar una parte enorme del upside, o empuja en la dirección equivocada.

Cambiar, bien hecho, no es recortar. Es potenciar. En una región donde la remuneración variable de las fuerzas de ventas ronda el 1,5 % al 2 % de los ingresos —un orden de magnitud de US$ 50.000 millones al año—, esa decisión no admite improvisación.

Se pueden elaborar planes con consistencia corporativa en toda la región. Esa consistencia no implica un plan idéntico en cada país: es un marco común de principios, pero que deja a cada mercado atender su interruptor y potenciar, por tanto, su efectividad.

Los incentivos no son todo lo que mueve una venta. Pesan el producto, el precio, el canal, la cobertura, la ejecución. Un plan bien diseñado no sustituye esas decisiones; evita trabajar en contra de ellas y puede potenciarlas. La evidencia de más de 20 años es clara.

La compensación de ventas no es un accesorio. Bien diseñada, gobernada y flexible frente al interruptor real de cada mercado, produce crecimientos que la macroeconomía, por sí sola, no va a describir. Mal diseñada y gobernada, produce exactamente el resultado que nadie quiere firmar: crecer al ritmo de la región o caer por debajo de ella.

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